Trabajamos con documentación antes de mover un mueble. Cada ambiente sale con plano técnico, paleta de materiales y ficha de mobiliario con medidas reales, así el carpintero, el herrero y el colocador cotizan sobre lo mismo y no sobre interpretaciones.
Eso no es un detalle de estilo. Cuando el vestidor se define en el pasillo y no en el dormitorio, o cuando la isla de cocina tiene 2,40 m porque el ancho del ambiente lo permite, la obra se ejecuta sin frenar. Y si algo no cierra, se ve en el plano, no en el momento de la entrega.
Presupuesto por etapas, no por aproximación
Dividimos la obra en rubros y etapas con un orden claro de ejecución. Sabés qué se hace primero, qué depende de qué y cuánto demora cada tramo, sin sorpresas a mitad de camino.
Oficios de confianza y visitas semanales
Coordinamos carpinteros, herreros y colocadores con los que ya trabajamos en reformas de edificios antiguos. Cada semana pasamos por obra, revisamos avance y ajustamos lo que haga falta antes de que se convierta en problema.
Materiales elegidos por uso, no por catálogo
Cuarzo en mesadas de cocina, microcemento al agua en baños, petiribí en muebles bajo mesada, hierro pintado en tabiques. Elegimos según humedad, tránsito y mantenimiento real del ambiente, no según lo que se ve bien en una foto.
Renders y planos que podés llevar a una reunión
Entregamos planos técnicos, renders fotorrealistas y fichas de mobiliario con medidas. Sirven para que un arquitecto revise, para que un decorador sume y para que el cliente entienda cada decisión sin lenguaje inflado.
Si ya tenés las medidas de tu ambiente, escribinos y armamos una propuesta concreta con lo que se puede hacer y lo que conviene dejar para más adelante.